Mirá, te voy a ser honesta: cuando leo una noticia de estas, lo primero que hago es ir a la heladera y mirar la carita de Nena pegada ahí, al lado del teléfono del veterinario. Me acuerdo de todas las veces que mi tía Marta me frenó la mano y me dijo “despacio, nena, mirá primero”. Y hoy tengo que decirte lo mismo, pero con una noticia que te va a importar si tenés mascotas.
La ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) dispuso este jueves una serie de prohibiciones sobre medicamentos, un ingrediente farmacéutico y un producto destinado a mascotas, a través de distintas disposiciones oficiales. La medida, según informó Ámbito Financiero, busca retirar del mercado productos con irregularidades que representan un riesgo para la salud.
Ojo con esto, porque no es un tema menor. Cuando la ANMAT prohíbe algo, no es un capricho ni una medida burocrática: es que hay algo que no cierra y que puede hacerle mal a tu animal. Y acá no se negocia.
Qué significa que la ANMAT prohíba un producto para mascotas
Primero, tranqui. No entres en pánico. Pero sí, prestá atención. La ANMAT es el organismo que controla que los productos que se venden en Argentina sean seguros. Cuando prohíbe algo, está diciendo: “esto no cumple con las condiciones mínimas y puede ser peligroso”.
En este caso, la disposición incluye un producto veterinario. O sea, algo que está pensado para tus perros o gatos. Y acá es donde yo me pongo seria: lo barato de hoy es la urgencia que te ahorrás mañana. Pero también es cierto que no siempre es culpa del dueño. A veces comprás algo de buena fe y resulta que el laboratorio no cumplió.
La noticia de Ámbito Financiero confirma que la medida busca retirar del mercado estos productos por irregularidades. Y eso es justamente lo que hay que hacer: sacarlos de circulación para que no sigan haciendo daño.
Qué tenés que mirar en tu casa ahora mismo
Andá y revisá. No esperes a mañana. Esto te lleva cinco minutos, que es lo mismo que tardo yo con la “revisada” semanal de mis bichos.
- Buscá el producto veterinario que tengas en casa. Fijate si está en la lista de prohibidos. Si no estás segura, consultá con tu veterinario de confianza.
- Revisá el número de lote y la fecha de vencimiento. A veces el retiro es solo de un lote específico, no de todo el producto.
- Si tenés dudas, no lo uses. Así de simple. Mejor preguntar antes que lamentar después.
- Comprá siempre en lugares habilitados. Los pet shops y veterinarias de barrio serios no venden cosas raras. Si algo te parece demasiado barato o no tiene registro, desconfiá.
Esto lo resolvés mirando, no entrando en pánico. Pero mirando de verdad, no con el ojo de costado mientras mirás el celular.
Mi bronca con los productos truchos o irregulares
Te voy a contar algo que me pasa seguido. Viene alguien y me dice: “Che, Camila, le compré este antiparasitario en la feria porque era más barato”. Y yo pienso en la Tere, mi vecina, que veía a su perra “cachetona” y no se daba cuenta de que el sobrepeso le estaba arruinando la cadera. Lo mismo pasa con los medicamentos: lo que no está regulado es una ruleta rusa.
No te estoy retando, eh. Te entiendo. Con la inflación que hay, uno busca precios. Pero acá va mi consejo de vieja: la salud de tu animal no es lugar para ahorrar. Si no podés pagar la marca cara, hablá con tu veterinario para que te recomiende una alternativa accesible pero certificada. Nunca compres cosas sin registro sanitario.
Y ojo, que esto no es solo un tema de plata. Es un tema de que el bicho no habla, vos tenés que mirar. Y si le das algo que le hace mal, no te va a decir “che, esto me cayó mal”. Se va a empezar a esconder, a no comer, a decaer. Y ahí ya es más difícil.
Qué hacer si ya usaste el producto prohibido
Primero, respirá. No te hagas la cabeza sola. Llamá a tu veterinario, contale qué usaste, cuándo y en qué cantidad. Él o ella te va a decir si hay que hacer algo o si no pasa nada.
Los signos que yo miraría en tu perro o gato después de usar un producto retirado son:
- Cambios en el apetito o en la sed.
- Vómitos o diarrea.
- Decaimiento o esconderse.
- Piel irritada, enrojecida o con picazón en el lugar donde aplicaste el producto.
- Cambios en el comportamiento, como agresividad o apatía.
Si ves cualquiera de estas señales, al veterinario. Sin vueltas. Y si no ves nada raro, igual consultá, porque algunos efectos no se ven a simple vista.
Esto me hace acordar a Don Ramón, un señor del barrio que llegó tarde con su perro a la urgencia por algo que se veía venir hacía días. No lo reté, nunca culpo al dueño. Pero su caso lo cuento para que otros no esperen. Si tenés la duda, al veterinario; pero esto te ayuda a saber cuándo.
La prevención es tu mejor amiga
Mirá, yo no soy veterinaria y lo digo de frente. Mi autoridad es haber criado, cuidado y despedido a un montón de animales, y leer y preguntar sin parar. Y en todos estos años aprendí una sola cosa: casi todo lo grave se previene mirando a tiempo, no curando tarde y a las apuradas.
Por eso te insisto con esto: anotá qué productos usás, de qué lote son, cuándo los compraste. Yo tengo una libreta de tapa dura donde anoto el calendario de vacunas y desparasitación de cada animal de la casa. Si no está escrito, no existe.
Y si querés saber más sobre cómo manejar estas situaciones, te recomiendo que leas sobre el retiro de medicamento veterinario por fibras de vidrio que pasó hace poco, o el tema de los desodorantes para mascotas prohibidos. Son casos parecidos que te enseñan a mirar mejor.
¿Qué productos prohibió la ANMAT en esta disposición?
Según informó Ámbito Financiero, la ANMAT prohibió una crema antiinflamatoria, un jarabe, un ingrediente farmacéutico y un producto destinado a mascotas. La medida busca retirarlos del mercado por irregularidades que representan un riesgo para la salud.
¿Cómo sé si el producto que tengo en casa es el prohibido?
Revisá el envase y buscá el número de lote y el registro sanitario. Si tenés dudas, no lo uses y consultá con tu veterinario o directamente con la ANMAT. También podés preguntar en el lugar donde lo compraste.
¿Qué hago si ya le di el producto a mi mascota?
Llamá a tu veterinario de inmediato. Contale qué producto usaste, cuándo y en qué cantidad. Él te va a indicar si necesitás hacer algo o si solo hay que observar a tu animal. Prestá atención a signos como vómitos, diarrea, decaimiento o cambios en el apetito.
¿Puedo comprar productos veterinarios en cualquier lugar?
No. Comprá siempre en veterinarias habilitadas o pet shops de confianza. Evitá ferias, redes sociales o lugares sin registro. Un producto sin control sanitario es una ruleta rusa para la salud de tu animal.
¿Qué significa que un producto tenga “irregularidades”?
Significa que no cumple con las condiciones mínimas que exige la ley para estar en el mercado. Puede ser un problema de fabricación, de etiquetado, de composición o de control de calidad. Por eso la ANMAT ordena su retiro: para proteger la salud pública.
Y ahora sí, el empujón final. Andá a revisar tu botiquín de mascotas. Mirá los envases, los lotes, las fechas. Si algo no te cierra, sacalo. Si tenés dudas, preguntá. Y si tu animal muestra algo raro, corré al veterinario. El bicho no habla, vos tenés que mirar. Y mirar a tiempo es la diferencia entre una anécdota y una urgencia.
Información general para acompañarte; el caso de TU mascota lo define siempre tu veterinario.
Salud preventiva y bienestar. Se crio entre rescatados con su tia Marta. Siempre deriva al veterinario.
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