Mirá, te voy a ser honesto: cuando leo una alerta de estas, me pasa lo mismo que cuando un dueño me dice que su perro “se porta mal”. Lo primero que pienso no es en el problema, sino en la confianza. Porque si le das de comer a tu perro algo que le hace mal, la confianza se rompe en mil pedazos. Y acá no estamos hablando de una correa que se cortó o de un paseo que salió mal. Estamos hablando de la comida, de lo más básico.
La FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) emitió una advertencia sobre alimentos contaminados para perros y gatos que se distribuyeron en 9 estados. Así lo reportó el Diario AS. La noticia es fresca, es de hoy, y si bien es de Estados Unidos, acá en Argentina tenemos que prestar atención porque estas alertas nos enseñan a mirar las cosas de otra manera.
La pregunta del millón, la que te está carcomiendo la cabeza ahora mismo, es: ¿cómo sé si yo tengo un lote sospechoso? Tranqui, bajá un cambio. Te lo explico paso a paso.
Primero: la calma, después el pánico
El Húngaro decía que “el perro no es malo, está confundido”. Con la comida es parecido: no es que la industria sea mala, es que a veces las cosas se confunden, se contaminan, y hay que actuar con cabeza. La FDA está pidiendo que los dueños verifiquen si tienen lotes sospechosos. Eso significa una sola cosa: hay que mirar el paquete, no el bolsillo.
Acordate de cuando retiraron el Pedigree en Estados Unidos por metal y plástico, o cuando la FDA retiró la comida Go Raw por listeria. Siempre es lo mismo: hay que revisar el lote, el número de serie, la fecha de vencimiento. Es un hábito que te puede ahorrar un disgusto enorme.
Qué hacer hoy mismo, en 3 pasos
No te estoy pidiendo que te vuelvas un inspector de alimentos. Te estoy pidiendo que hagas esto, que te lleva cinco minutos:
- Agarrá el paquete de alimento de tu perro o gato. El que estés usando ahora, no el que compraste hace tres meses. Buscá el número de lote, la fecha de vencimiento y el código de barras. Todo eso está impreso en el envase, generalmente en la parte de atrás o en la base.
- Andá a la página de la FDA o al sitio del fabricante. Ahí van a estar publicados los lotes sospechosos. Si tu número coincide, dejá de usar ese alimento ya mismo. No esperes a que se termine, no lo mezcles con otro, no se lo des a un perro de la cuadra. Sacalo de circulación.
- Si tu lote está en la lista, contactá al fabricante o al lugar donde lo compraste. Ellos te van a decir cómo proceder, si te lo cambian o te devuelven la plata. Y si tu perro ya comió de ese lote y muestra síntomas raros (vómitos, diarrea, decaimiento), no lo dudes: andá al veterinario. No esperes a que se le pase solo.
Esto no es paranoia, es prevención. Es lo mismo que te digo siempre con los paseos: primero confianza, después pedís. Acá es primero revisar, después darle de comer.
La diferencia entre un susto y una tragedia
Te voy a contar algo que me pasó con Laika, la mestiza con ansiedad por separación. Una vez, un dueño me dijo que le había comprado un alimento nuevo porque estaba en oferta, y que el perro andaba raro. Cuando le pregunté qué le estaba dando, me mostró un paquete que no tenía ni sello de calidad. Le dije que lo tirara. No porque supiera que estaba contaminado, sino porque no sabía qué había adentro. Con la comida de tu perro no se juega a la ruleta rusa.
Esta alerta de la FDA es un recordatorio de que la comida industrializada, aunque sea de una marca conocida, puede fallar. Por eso es tan importante guardar los envases o al menos anotar el número de lote en algún lado. Si tu perro se enferma, el veterinario te va a preguntar qué comió, y si no tenés el dato, perdés tiempo valioso.
Mirá el lote antes de dárselas: el hábito que salva
Yo sé que es un embole. Que nadie quiere ponerse a leer etiquetas cuando llega del trabajo y el perro te está mirando con cara de hambre. Pero es un hábito de dos segundos. Lo mismo que mirar la fecha de vencimiento de la leche antes de abrirla. Lo hacés sin pensar.
Y ojo, esto no es solo para los que viven en Estados Unidos. Acá en Argentina, la ANMAT y el SENASA también hacen retiros de productos. Hace poco la ANMAT retiró comida para perros y gatos por salmonella y listeria, y también hubo un retiro de la FDA por listeria en comida Raaw Energy. El sistema funciona, pero solo si nosotros hacemos nuestra parte.
Preguntas que me hacen siempre
¿Qué hago si mi perro ya comió de un lote contaminado?
Primero, no te asustes. No todos los perros se enferman, y no todos se enferman grave. Observalo: si tiene vómitos, diarrea, decaimiento o falta de apetito, andá al veterinario. Si no tiene síntomas, igual conviene avisarle al veterinario y comentarle la situación. Y por supuesto, dejá de darle ese alimento.
¿Cómo encuentro el número de lote en el paquete?
Generalmente está impreso en la parte de atrás o en la base del envase. Puede ser una combinación de letras y números, o solo números. A veces está cerca de la fecha de vencimiento. Si no lo encontrás, buscá en el sitio web del fabricante, que suele explicar dónde está.
¿Puedo darle comida casera mientras tanto?
Si no tenés un plan de alimentación casera supervisado por un veterinario, no te recomiendo improvisar. Un cambio brusco de dieta también puede causar problemas digestivos. Lo mejor es comprar otra marca de alimento balanceado que no esté en la lista de retiro, o consultar con tu veterinario qué opción es la mejor.
¿Esta alerta afecta a Argentina?
La alerta es de la FDA y afecta a 9 estados de Estados Unidos. Pero en Argentina, la ANMAT y el SENASA tienen sus propios sistemas de control. Lo importante es que te acostumbres a revisar los lotes de todo lo que le das a tu mascota, sea alimento balanceado, snacks o medicamentos. Es un hábito que te protege siempre.
¿Qué síntomas debo vigilar en mi perro o gato?
Los más comunes son vómitos, diarrea (a veces con sangre), pérdida de apetito, decaimiento y fiebre. En gatos, ojo con la falta de energía y el esconderse. Si ves cualquiera de estos signos y tu mascota comió de un lote sospechoso, no lo dudes: veterinario de inmediato.
Mirá, yo no tengo título de veterinario ni de toxicólogo. Lo mío son los paseos, la conducta y la confianza. Pero sé una cosa: la prevención es la herramienta más poderosa que tenemos. Así como no le pongo un collar eléctrico a un perro para que me obedezca, no le doy comida dudosa para ahorrarme cinco minutos de revisar un paquete.
Esta semana, hacé una cosa: cuando llegues a tu casa, agarrá el alimento de tu perro o gato, mirá el lote, y anotalo en tu celular. Después, si querés, tírale un premio a tu mascota y decile que es un campeón. Porque si algo aprendí del Húngaro, es que el cuidado también es una forma de amor. Y el amor, acá, empieza por revisar lo que le das de comer.
Para casos de agresividad o miedo serio, consultá con un veterinario etólogo o un profesional en persona.
Conducta y adiestramiento con refuerzo positivo. Aprendio de un viejo guia canino.
Mas sobre Diego Sosa
