El otro día, en la plaza de Floresta, un tipo me paró mientras Roco se tiraba a la sombra de un tala. “Che, ¿es verdad que hay una alerta por sarna en las ovejas?” Me mostró el teléfono: el SENASA había declarado alerta sanitaria por la reaparición de sarna ovina en una provincia patagónica. No es una noticia que pase desapercibida si tenés animales, aunque vivas en la city.
Mirá, yo no laburo con ovejas, pero conozco bien cómo se transmite la sarna entre perros y de perros a humanos. Y sé que cuando el SENASA pone medidas de control y vigilancia obligatorias, no es joda. Según Infobae, la reaparición de la enfermedad en una provincia patagónica activó un protocolo que afecta a productores y a cualquiera que tenga ovinos. Pero también nos toca a los que tenemos perros, porque la sarna ovina (producida por el ácaro Psoroptes ovis) no es lo mismo que la sarna que ves en un perro callejero, pero ambas son contagiosas y requieren acción rápida.
¿Qué es la sarna ovina y por qué preocupa ahora?
La sarna ovina es una enfermedad parasitaria de la piel que causa picazón intensa, pérdida de lana, engrosamiento de la piel y, si no se trata, puede matar al animal. El SENASA, según la noticia de Infobae, declaró la alerta sanitaria para frenar su avance. Las medidas obligatorias incluyen controles en los movimientos de animales, vigilancia en los establecimientos y, probablemente, tratamientos con baños acaricidas o inyectables. Si tenés ovejas, no podés ignorarlo: el organismo exige notificación inmediata ante cualquier síntoma.
Pero acá va lo que a mí me importa: la sarna ovina no salta a los perros con facilidad, pero si tu perro tiene contacto con ovejas infectadas o con instalaciones contaminadas, puede contagiarse. Y de ahí a tu casa hay un paso. Además, la sarna en perros (producida por Sarcoptes scabiei) sí puede pasar a las personas. No es para asustarse, pero sí para estar atento.
Lo que aprendí con Laika y la prevención
Laika, la mestiza que destrozaba la casa por ansiedad, también me enseñó sobre parásitos. Una vez, en un paseo por un campo cerca de Luján, se revolcó en un lugar donde había ovejas. A los dos días empezó a rascarse como loca. El veterinario dijo que era sarna sarcóptica, probablemente de algún animal infectado. No fue grave porque lo agarramos rápido, pero me dejó claro que la prevención es todo.
Desde entonces, cuando salgo al campo o a zonas rurales, reviso a los perros después de cada paseo. Y si hay alertas sanitarias como esta, redoblo la atención. No es paranoia: es sentido común.
Medidas obligatorias del SENASA: qué tenés que saber
Según la información de Infobae, el SENASA impuso medidas de control y vigilancia obligatorias. Acá te traduzco lo que significa en la práctica:
- Notificación obligatoria: si ves ovejas con pérdida de lana, costras en la piel, rascado constante o adelgazamiento, tenés que avisar al SENASA. No esperes a que se cure sola: no lo hace.
- Restricción de movimientos: no podés trasladar ovejas de un campo a otro sin autorización sanitaria. Esto es para evitar que la sarna se propague a otras provincias.
- Tratamiento obligatorio: los animales infectados deben recibir tratamiento con productos autorizados por el SENASA. No sirve cualquier remedio casero.
- Vigilancia en establecimientos: los productores tienen que hacer controles periódicos y llevar registros. Si no cumplen, se exponen a multas.
Si tenés perros y vivís en una zona rural o cerca de campos con ovinos, mantenelos alejados de los corrales y no los dejes revolcarse en lugares donde haya estado el ganado. Y si tu perro empieza a rascarse, pelarse o tiene costras, al veterinario de una. No le eches la culpa al perro ni le pongás un collar isabelino como castigo: el perro no es malo, está confundido y con picazón.
¿Y si no tengo ovejas? ¿Me afecta?
Si vivís en Buenos Aires y tu perro nunca pisa un campo, probablemente no. Pero la alerta del SENASA es un recordatorio de que las enfermedades animales no conocen fronteras. La sarna ovina puede viajar en la ropa, en las herramientas, en los vehículos. Por eso, si viajás a la Patagonia o a zonas rurales, desinfectá todo antes de volver a casa. Y si tenés perros, revisalos bien después de cada paseo por el campo.
Además, esto se conecta con otras alertas que vimos antes. Por ejemplo, la alerta de la OMSA sobre el aumento de zoonosis en Argentina y la alerta anterior del SENASA sobre enfermedades en ovinos. No es una casualidad: hay un patrón. Cuanto más atención le prestemos a la sanidad animal, menos riesgos corremos todos.
Preguntas frecuentes sobre la sarna ovina y la alerta del SENASA
¿La sarna ovina se contagia a los perros?
No es común, pero puede ocurrir si el perro tiene contacto directo con ovejas infectadas o con instalaciones contaminadas. El ácaro Psoroptes ovis prefiere a los ovinos, pero en perros puede causar una dermatitis temporal. Si tu perro se rasca mucho después de estar en un campo con ovejas, consultá al veterinario.
¿Y a los humanos?
La sarna ovina no suele afectar a las personas, pero la sarna sarcóptica (la común en perros) sí puede pasar a los humanos. Si tu perro tiene sarna y vos empezás a tener picazón en brazos o abdomen, andá al médico. No es grave, pero molesta.
¿Qué hago si veo una oveja con síntomas?
No te acerques. Anotá la ubicación y llamá al SENASA (0800-999-2386). No intentes tratarla vos mismo: podés empeorar las cosas o contagiarte sin querer.
¿Las medidas del SENASA son obligatorias para todos?
Sí, para todos los productores y tenedores de ovinos en la provincia afectada y en las zonas de riesgo. Si no cumplís, te exponés a sanciones. Y si tenés perros, no estás obligado a nada específico, pero es tu responsabilidad mantenerlos sanos.
¿Puedo viajar con mi perro a la Patagonia ahora?
Podés, pero evitá las zonas con alerta sanitaria. Si vas a un campo, no dejes que tu perro se revuelque en corrales o cerca de ovejas. Llevá un antiparasitario externo recetado por el veterinario y revisalo al volver.
Un empujón para esta semana
No te asustes, pero ocupate. Si tenés ovejas, llamá al SENASA y pedí las recomendaciones específicas para tu zona. Si tenés perros y vivís cerca de campos, revisales la piel cada dos días. Y si viajás al sur, llevá un antiparasitario y no te olvides de la desinfección al volver.
El Húngaro decía: “El perro no es malo, está confundido”. Con las enfermedades es igual: no son un castigo, son una señal de que algo hay que ajustar. Bajá un cambio, revisá, y si hay algo raro, al profesional de una. La calma que le transmitís a tu perro también sirve para cuidarlo.
Para casos de agresividad o miedo serio, consultá con un veterinario etólogo o un profesional en persona.
Conducta y adiestramiento con refuerzo positivo. Aprendio de un viejo guia canino.
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