La semana pasada, mientras tomaba mate en la plaza de Floresta, un dueño me preguntó si podía darle un alimento balanceado nuevo que había visto en un local. “No sé bien qué tiene, pero es barato”, me dijo. Le respondí lo mismo que le digo siempre: primero fijate quién lo fabrica, qué garantías tiene. Y justo hoy me cruzo con esta noticia que me hizo ruido.
El Senasa publicó en el Boletín Oficial dos resoluciones que simplifican los trámites para elaborar o importar alimentos para animales: ya no se requiere autorización previa, solo una declaración jurada. La fuente es el propio Senasa, que publicó la medida el 4 de diciembre de 2024. Básicamente, cualquiera que quiera fabricar o traer alimento balanceado para perros y gatos puede hacerlo con una declaración jurada, sin que el Estado revise antes el producto.
Ojo: no estoy en contra de desburocratizar. Pero cuando se trata de lo que come tu perro, la confianza no se firma en un papel. Me acordé de Roco, el labrador que tiraba de la correa como si no hubiera mañana. Su dueño le compraba un alimento que venía en una bolsa sin etiqueta clara, porque “era más barato”. Roco empezó con problemas de piel, después vómitos. Resultó que el alimento no tenía los nutrientes que decía. No digo que todas las marcas nuevas sean malas, digo que sin control previo, el que pone la cara es tu perro.
Qué cambia con la desregulación del Senasa
Antes, para elaborar o importar alimento balanceado para mascotas, había que pasar por una autorización del Senasa. Eso implicaba presentar análisis, formulaciones, etiquetas. Ahora, con una declaración jurada alcanza. El fabricante o importador declara que cumple con las normas, pero nadie lo verifica antes de que el producto llegue al mercado. Si después hay un problema, el Estado puede actuar, pero ya es tarde para el perro que lo comió.
Esto no es un invento mío: está en la resolución publicada en el Boletín Oficial. Y si bien la intención puede ser agilizar la economía, en la práctica, la responsabilidad recae entera en el dueño. Vos tenés que saber si lo que le estás dando a tu perro es seguro, porque el control oficial ya no está antes, está después.
Lo que aprendí con Laika y la comida
Laika, la mestiza con ansiedad por separación, llegó a mi vida después de que su dueña cambiara de alimento sin avisar. La perra empezó a rechazar el plato, después tuvo diarrea. La dueña pensaba que era “capricho”, pero era el estómago. Cuando volvió al alimento de siempre, Laika comió como si no hubiera comido en días. El cambio no fue gradual, fue brusco, y el cuerpo lo sintió.
Con esta desregulación, el riesgo de cambios bruscos o de productos mal formulados aumenta. No porque todos los nuevos fabricantes sean irresponsables, sino porque el filtro es más fino. Si antes había un control previo, ahora hay una promesa. Y las promesas, en la industria, a veces pesan menos que el margen de ganancia.
Qué hacer como dueño responsable
No te asustés, pero tampoco te confíes. Acá van unos pasos concretos para elegir un alimento balanceado después de esta medida:
- Leé la etiqueta como si fuera un prospecto de medicamento. Buscá el número de registro del Senasa. Si no tiene, no lo compres. Aunque ahora sea solo una declaración jurada, el registro sigue existiendo. Si no aparece, es una señal de alerta.
- Investigá al fabricante. No te quedes con el precio. Buscá en internet, preguntá en grupos de dueños, fijate si tiene quejas de calidad. Si no encontrás nada, es porque no hay historial, y eso es un riesgo.
- Hacé la transición lenta. Si cambiás de marca, mezclá el alimento nuevo con el viejo durante una semana. Empezá con 25% nuevo y 75% viejo, después mitad y mitad, después 75% nuevo, y recién al final 100% nuevo. El estómago del perro no es un switch, es un proceso.
- Observá a tu perro. Si después de comer tiene gases, diarrea, vómitos, picazón en la piel o se rasca mucho, ese alimento no le sienta bien. No esperes a que se acostumbre: cambiá de marca.
- Consultá con tu veterinario. No hay mejor filtro que un profesional que conoce a tu perro. Si tenés dudas sobre una marca nueva, llevala al consultorio. El veterinario puede ver si la composición es adecuada para la edad, el peso y la salud de tu mascota.
El riesgo de la desregulación en alimentos para mascotas
No es la primera vez que pasa algo así. En Estados Unidos, hace unos años, retiraron lotes de comida para mascotas por salmonela y listeria. Te lo conté en su momento en esta nota. La diferencia es que allá los controles posteriores son más rápidos y públicos. Acá, con una declaración jurada, el margen de error es más grande. Y el que paga el pato, literalmente, es el perro.
El Húngaro, cuando veía a un dueño comprar comida dudosa, decía: “El perro no es malo, está confundido. Pero si le das cualquier cosa, el cuerpo se confunde también”. Él hablaba de la conducta, pero aplica igual a la alimentación. Un perro mal alimentado no solo tiene problemas de salud: tiene menos energía, más irritabilidad, más riesgo de enfermedades. Y eso después se ve en el paseo, en la socialización, en todo.
Preguntas frecuentes sobre la desregulación del Senasa
¿Qué cambió exactamente con la resolución del Senasa?
El Senasa eliminó la autorización previa para elaborar o importar alimentos para animales. Ahora solo se necesita una declaración jurada. La medida fue publicada en el Boletín Oficial el 4 de diciembre de 2024.
¿Significa que cualquier alimento balanceado que se venda ahora es seguro?
No. La seguridad depende de que el fabricante cumpla con lo que declara. Como no hay control previo, el dueño debe verificar la etiqueta, el registro y la reputación de la marca.
¿Cómo sé si un alimento balanceado tiene registro del Senasa?
En la etiqueta debe aparecer un número de registro. Si no lo tiene, no lo compres. Podés consultar en la página del Senasa si tenés dudas.
¿Qué hago si mi perro tiene problemas después de comer un alimento nuevo?
Dejá de dárselo de inmediato, volvé al alimento anterior y consultá al veterinario. Si sospechás que el alimento está contaminado o mal formulado, podés hacer una denuncia al Senasa.
¿Esta desregulación aplica también a la comida casera o a los snacks?
La resolución habla de elaboración e importación de alimentos para animales en general. Aplica a balanceados, snacks y otros productos procesados. La comida casera que preparás vos no está regulada por el Senasa, pero igual requiere cuidado en los ingredientes.
¿Recomendás alguna marca de alimento balanceado después de esta medida?
No doy marcas porque cada perro es distinto. Pero te dejo una guía que armé con las opciones más confiables en Argentina: Mejor Alimento Balanceado para Perros en Argentina: Top 5. Ahí comparo ingredientes, precios y reputación.
Bajá un cambio, pero no te duermas
La desregulación no es una catástrofe en sí misma. Puede abrir la puerta a más competencia y precios más accesibles. Pero también puede abrir la puerta a productos de dudosa calidad. La diferencia la hacés vos, con la información y la observación. No le compres a cualquiera solo porque es barato. No le des a tu perro algo que no le darías a un hijo. Y si tenés dudas, preguntá. Siempre.
Para esta semana, te dejo una tarea: revisá la bolsa de alimento que tiene tu perro ahora. Fijate si tiene registro del Senasa. Si no lo tiene, empezá a buscar una alternativa. Si lo tiene, quedate tranquilo, pero no dejes de mirar. El perro no te desobedece: no te entiende todavía. Pero si le das mal de comer, el cuerpo le va a hablar antes que la cabeza.
Para agresividad o miedo serio, consultá con un veterinario etólogo o un profesional en persona.
Conducta y adiestramiento con refuerzo positivo. Aprendio de un viejo guia canino.
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