Hoy me llegó una alerta que me hizo poner las manos en la masa, literal. ANMAT y SENASA emitieron un comunicado conjunto —según Infobae— por la detección de Listeria monocytogenes en un queso de pasta blanda de consumo masivo. No es para entrar en pánico, pero sí para mirar bien qué tenés en la heladera.
La bacteria Listeria monocytogenes no es joda: puede causar infecciones graves en personas con defensas bajas, embarazadas, adultos mayores y chicos chiquitos. Y ojo, porque también puede afectar a perros y gatos si comen algo contaminado. Así que esto nos toca de cerca a los que tenemos bichos en casa.
¿Qué pasó exactamente?
ANMAT y SENASA identificaron un lote específico de un queso de pasta blanda —de esos que compramos seguido— con presencia de Listeria monocytogenes. Las autoridades dieron recomendaciones claras: no consumir ese lote, revisar el envase y, si lo tenés, devolverlo o tirarlo. No te digo que vacíes la heladera, pero sí que te fijes.
Esto me hizo acordar a cuando retiraron comida para perros y gatos en EE.UU. por salmonella y listeria. La lógica es la misma: si algo de tu comida puede enfermarte a vos, también puede hacerlo a tu mascota si le das sobras o si lambe el piso donde cayó una miga.
¿Qué es la Listeria y por qué debería importarme si tengo mascotas?
La listeriosis es una zoonosis, o sea, una enfermedad que se transmite de animales a personas y viceversa. Los perros y gatos pueden contagiarse al comer alimentos contaminados —como este queso— o al estar en contacto con superficies donde la bacteria vive. Los síntomas en ellos son parecidos a los nuestros: vómitos, diarrea, fiebre, decaimiento. En casos graves, puede afectar el sistema nervioso.
No es algo que veas todos los días, pero cuando aparece, hay que actuar rápido. Por eso, si tu perro o gato come algo de la heladera sin que vos sepas bien qué era, y al otro día lo ves raro, no lo dejes pasar.
¿Qué tengo que mirar en mi casa?
- Revisá el queso que compraste: fijate en el envase si hay un número de lote impreso. Las autoridades dieron detalles específicos; si no lo encontrás, consultá en la página de ANMAT o SENASA.
- No le des sobras de queso a tu mascota: por más que sea un pedacito chico. La bacteria no se ve ni huele, y no vale la pena el riesgo.
- Limpiá bien la heladera y las tablas de cortar: la Listeria puede sobrevivir en superficies frías. Usá agua caliente con lavandina (una cucharada por litro) y enjuagá bien.
- Mirá a tu perro o gato: si en los próximos días vomita, tiene diarrea o está más caído de lo normal, y sabés que comió algo de la heladera, llamá al veterinario. No esperes a que se le pase solo.
Esto lo resolvés mirando, no entrando en pánico. Pero mirar con atención, no con el ojo distraído.
¿Y si mi mascota ya comió ese queso?
Tranqui. No todos los animales expuestos se enferman. Depende de la cantidad que haya comido, de su sistema inmune y de si la bacteria estaba viva o no. Lo que sí: anotá la fecha, el tipo de queso y cualquier síntoma. Si en las próximas 24 a 48 horas ves algo raro —vómito, diarrea, falta de apetito, fiebre—, al veterinario de una. No le des nada por tu cuenta, ni medicamentos ni remedios caseros.
Me acuerdo de una vez que el Negro, el gato que apareció en el patio, se subió a la mesada y se comió medio sándwich de fiambre que había quedado. Al otro día estaba tirado, con los ojos medio vidriosos. Lo llevé al veterinario, le hicieron un lavaje y salió adelante. Pero si esperaba un día más, capaz la historia era otra. El bicho no habla, vos tenés que mirar.
¿Esto afecta a los perros y gatos de la misma manera que a las personas?
En líneas generales, sí. La bacteria ataca el sistema digestivo y, si avanza, puede llegar al sistema nervioso. En perros y gatos, los síntomas más comunes son gastrointestinales: vómitos, diarrea, pérdida de apetito. En cachorros, animales viejos o con enfermedades previas, puede ser más grave. Por eso, si tenés un perro o gato con defensas bajas —por ejemplo, con leucemia felina o en tratamiento por algo—, extremá los cuidados.
Esto también me hace pensar en la importancia de tener al día las vacunas y los controles. Un animal sano tiene más herramientas para pelear una infección. Si no sabés bien cómo viene la mano con las vacunas, en esta nota te cuento qué mirar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle queso a mi perro o gato después de esta alerta?
En general, no recomiendo dar queso a los animales, y menos ahora. El queso tiene mucha grasa y sal, y puede causar pancreatitis o problemas digestivos. Si querés darle un premio, mejor una fruta o verdura segura (como zanahoria o manzana sin semillas) o un snack específico para mascotas.
¿Qué hago si ya compré el queso del lote afectado?
No lo consumas ni se lo des a tu mascota. Devolvelo al comercio donde lo compraste o tiralo en una bolsa cerrada. Si ya lo comiste vos o tu animal, prestá atención a los síntomas y consultá al médico o veterinario si aparece algo.
¿La Listeria se transmite de mi perro a mí?
Es poco común, pero posible. La bacteria se elimina en las heces de los animales infectados. Por eso, si tu mascota tiene diarrea, lavate bien las manos después de limpiar y desinfectá las superficies. No es para obsesionarse, pero sí para tener cuidado.
¿Los gatos también pueden contagiarse con este queso?
Sí, los gatos también pueden infectarse si comen alimentos contaminados. De hecho, los gatos son más sensibles a ciertas bacterias alimentarias. Si tu gato es de los que se sube a la mesada, revisá bien que no haya quedado ningún resto de queso a su alcance.
¿Cuánto dura la bacteria en la heladera?
La Listeria monocytogenes es una de las pocas bacterias que puede crecer a temperaturas de refrigeración. Por eso, si hubo contaminación cruzada, puede sobrevivir días o semanas. La solución es limpiar bien y no dejar alimentos perecederos mucho tiempo abiertos.
Un empujón para que no te duermas
Mirá, esto no es para que dejes de comprar queso ni para que vivas con miedo. Es para que te fijes, para que mires el envase antes de abrirlo, para que no le des sobras a tu perro sin pensar, y para que si algo raro pasa, actúes rápido. Lo barato de hoy es la urgencia que te ahorrás mañana.
Si tenés dudas sobre si tu mascota comió algo que no debía, llamá al veterinario. No te quedes con la duda. Y si querés saber más sobre cómo prevenir enfermedades que vienen de los alimentos, acá te dejo lo que pasó en EE.UU. con la comida para mascotas. La historia se repite, pero nosotros podemos estar un paso adelante.
Información general para acompañarte; el caso de TU mascota lo define siempre tu veterinario.
Salud preventiva y bienestar. Se crio entre rescatados con su tia Marta. Siempre deriva al veterinario.
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